Carta Sin Remite: Never
Si en este momento pudieras sentir lo que yo, seguramente no sabrías como expresarlo.
No son exactamente palabras las que puedan describir este sentimiento, esta extraña sensación de vértigo a un escalón de la calle, en la escalinata de piedra del centro al lado de la fuente de los deseos.
Y si, sé que fallé. Bueno sería más correcto decir que fallamos.
Fallamos en amarnos, en hacernos sentir amados, en preocuparnos por nosotros, en encontrar el punto perfecto de equilibrio para que nuestra relación no cayese cual pirámide de naipes. Así de sorpresa derrumbada sobre la mesa y la causa es la mínima brisa que entra por la ventana, juguetona y enajenada del otoño.
Debería de admitir que el memorándum que la vida me envió, avisándome del inminente embargo de mi corazón, simplemente termino en la papelera tras mi lectura rápida y seguridad de que no ocurriría. Pero ocurrió, y no fue mi decidía, tampoco tu desinterés, no estamos para buscar culpables, no es un juicio en el cual esperemos que el tribunal decida sobre el veredicto que el juez leerá con voz estridente mientras le miramos anonadados.
No, eres libre de volar cual golondrina, tanto como yo soy libre de recordarte porque me es preferible a olvidarte, porque tus ojos eran dos estrellas en el cielo nocturno, tus labios las dunas del Sahara, y tus besos el agua cristalina que mantenía a la sombra de las palmeras en el oasis de tus días, de tus noches y de cada una de las fechas que tachamos en el calendario juntos.
Nunca había conocido a una chica como tú y seguramente seguiré sin conocerla, porque la conocí contigo, alguien única, una princesa que es una bailarina de ballet en el lago espejo frente al castillo donde yo, soldadito marinero te observo. Cuento las lentejuelas del tutu rosa pastel que siempre usas, pero no más, ahora navego en mi barquito de papel en dirección al mar y después... No sé que me depare esta gran e incoherente realidad.
Tú seguramente me olvides tras unas semanas de salir con alguien más, recibirás rosas, chocolates y abrazos, estaría feliz de ello. Olvídame, es mejor a que me recuerdes como una etapa de tu vida que fue especial, pero termino, no soy aprendizaje significativo en tu realidad, solo soy una transición.
Si, como las diapositivas de una presentación en clase, soy un instante.
Y tal vez un instante que tengas presente hasta que alguno más se convierta en la transición en turno, entonces yo por fin abre desembarcado en mi nueva redacción, en mi nueva historia, todos somos historias, y decidimos que tanta emoción, drama o amor tenemos en ella.
La cuestión con el amor es que constantemente desaparece y aparece como si se trátese de jugar al pilla pilla, en ocasiones nos toca contar a nosotros, para después buscarle, una vez que lo encontramos el será quien cuente y ese será el tiempo que permanezcas con una persona, claro que si una vez encontrado al amor, decidimos que dejaremos de escondernos porque no hay necesidad de buscar más, entonces podremos decir que el amor es verdadero.
Lamento que nuestro tiempo terminase, pero no le guardes rencor ni al amor, ni al reloj, pues ellos solo se divierten cual niños pequeños jugando una tarde en el parque, e allí el porqué de la frase "Amor de Niños".
Te deseo lo mejor y que seas muy feliz.
Como no desear que los seas, si yo lo fui contigo y sería muy egoísta, tratar de impedir que alguien más sea feliz contigo o tú con él, si eso es lo que nos toca.
Y me despido con un abrazo, con un beso en la mejilla y susurrándote "Never".
-Decir adiós bajo la lluvia es lo más triste,
pero tras nuestro último abrazo,
sabes que nunca estarás sola.-
Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)
(Un Gato Negro Escritor)
Agredicimiento especial a Diego G.,
quién me invito a escribir sobre su historia.
quién me invito a escribir sobre su historia.

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