En Sus Ojos
Espero sus mensajes como un niño que espera el fin de semana en el que sus padres lo llevaran al parque de diversiones, por sus buenas notas en el colegio. Hoy mire el teléfono muchas veces durante el día, deseando en cada una de las ocasiones que emitía el tono tan característico de las notificaciones, fuera un mensaje de ella, y no de cualquier otra persona.
Sin embargo, hoy es uno de esos días en que por alguna razón está alejada del teléfono, de nuestras charlas, de nuestras risas y de los emojis que adornan cada mensaje. Se que el estrés por los exámenes, trabajos y revisión de notas por parte de los profesores crea un efecto curioso en ella, la hace sentir tan cerca de cumplir su meta, pero a la vez, se pregunta si todo aquello le permite dormir lo suficiente.
Su insomnio suele estar presente cada noche junto al miedo que le causa el encontrarse sola en casa, junto al murmullo de los coches transitando y al ocasional ladrido de su pequeña cachorra. A veces la tranquilizó llamándole por teléfono y platicando hasta que se quede dormida, entonces soy yo quien tiene insomnio, otras solo son audios en el whats app, me encanta escuchar su voz y leerle alguna historia que escriba, suelo escribirle mucho.
Ella es mi chica de los ojos descafeinados, la niña que siempre pide que le cuente un chiste, la princesa cuya sonrisa suele alegrar mis días grises, quien me hace sentir que somos dos pacientes de psiquiátrico, jugando a ser maniquíes de cera en el escaparate de los días.
Yo presente en su vida.
Como quien anhela estar en ella para siempre, pero con el miedo a perderla en París, aun sabiendo que no podré dejar amarla nunca, ni siquiera si ella me lo pidiese. Mi amor por ella es como la Torre Eiffel, la Gran Muralla China, la Saint Paul's Cathedral de Londres, es como un paseo por los canales de Venecia o el tiempo detenido en Ginebra.
Justo en el momento en que escribo esto, sentado frente a la pantalla y con mis manos rozando el teclado del portátil, el teléfono vibra, no recuerdo en que momento lo puse en silencio. Es un mensaje de ella, "Bonita noche"… No puedo evitar sonreír, la felicidad me invade junto al júbilo que me provoca el saborear un moka de vainilla. Adoro sus mensajes, adoro su escritura, adoro su mirada, le respondo con un audio corto y continúo escribiendo.
La primera vez que repare en ella durante el inicio del curso, me parecía una chica común, no tenía algo que me llamase la atención más que su sonrisa, y siempre parecía sonreír, no importaba la situación, estuviera triste o alegre... ella sonreía. Ahora dos años después, estoy loco de amor por ella, y recuerdo que empezamos a salir una tarde de verano.
Una tarde en la que decidió escaparse conmigo al parque, para que así, hablando de literatura, música y mimos, el manto nocturno nos cubriera, sin nosotros apenas reparar en ello. Y acompañando a la luna, a las estrellas, se encontraba el ligero frío de la noche, que le hacía tiritar, el mismo que me invito a quitarme mi chamarra y colocársela delicadamente sobre sus hombros mientras me miraba, susurrando "Gracias" con esa voz dulce que tanto me encanta.
Suelo decirle que su voz es como el canto de las hadas, ella me dice que soy Pagliacci, desde que escuchamos aquel disco de Rees. Le prometí que un día la sorprendería llegando a alguna de nuestras citas con un ramo de rosas rojas y vestido de mimo, - ¿Cuándo será ese día? - me susurra al oído, mientras le abrazo antes de que entre a clases. - Algún día -, suelo pensar en respuesta a su pregunta, sé que el día llegará y será perfecto, pero por ahora solo le escribo en servilletas, le compongo alguno que otro poema y dibujo su sonrisa en las notas de Estadística.
Miro el calendario y cuento los días que aún quedan hasta el 31 de octubre, las fotografías a su lado me parecen perfectas, suelo tomarle foto a los mejores momentos que pasamos juntos con la mejor cámara del mundo, mis ojos y sé que ella también lo hace con los suyos.
Alguién alguna vez me preguntó sobre mi momento favorito, en una entrevista informal e improvisada, le respondí que mi momento mas atesorado es el cruce de nuestras miradas, porque es magia. La magia que se encuentra en sus ojos, es la magia del amor, y yo la puedo observar en alta definición cada vez que la miro, mientras ella sonrie con esa sonrisa de cera que tanto me encanta.
En ese instante la electricidad que recorre nuestra piel se vuelve magnética y nos invita a besarnos, es un roce lento de nuestros labios, un pequeño jugueteo de mordiscos, es sentirnos uno solo, con nuestros corazones latiendo a un mismo ritmo.
Yo muero por verte con ese hermoso vestido negro, y tu rostro con maquillaje de Catrina, me dejaré seducir por ti mi vida. – Báilame - susurraras mientras abrazados entre las sombras de la habitación nos olvidamos del mundo y hacemos el amor. Fuego y hielo consumiendo la habitación mientras la play list en Spotify es nuestra banda sonora, así recibiremos Noviembre.
- ¿Es tu corazón o el mío? El que late más fuerte. ¿Son acaso ambos? -
Yo muero por verte con ese hermoso vestido negro, y tu rostro con maquillaje de Catrina, me dejaré seducir por ti mi vida. – Báilame - susurraras mientras abrazados entre las sombras de la habitación nos olvidamos del mundo y hacemos el amor. Fuego y hielo consumiendo la habitación mientras la play list en Spotify es nuestra banda sonora, así recibiremos Noviembre.
Demostrando que el amor no es una expresión literaria, ni variables en una ecuación matemática, amor es química. Y la química de nuestro amor se encuentra en tus ojos, los ojos más hermosos del mundo.
Un par de ojos descafeinados.
Un par de ojos descafeinados.
"En sus ojos se encuentra mi inspiración y nuestro amor es de blanco y negro."
Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)
(Un Gato Negro Escritor)

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