Flor de invierno
La luna que cada
noche le hacía compañía a mi soledad caminando por calles empapadas y frías después
de una tarde de lluvia, me parecía interesante, lucia diferente, ahora
imaginaba llevarte a ella, ver las estrellas y conocer otros planetas para mostrarte
que el campo verde con flores moradas en
donde te conocí, no tiene similitud a otro lugar dentro de la galaxia y no
porque en el yacían pequeñas flores que hacían juego con el pasto verde en
donde tranquilamente comían animales y niños corrían libres entre risas, bien
pudo ser otoño cuando los arboles quedan desnudos o en un invierno con su
singular tranquilidad en el ambiente y
aun así me seguiría pareciendo estupendo porque el momento lo hizo así, ya que
no solo eras parte del paisaje, sino tú le dabas tonalidad combinado tus ojos risueños
y coquetos con unas mejillas rojas como los pétalos de las rosas entre nieve,
lograste hacer de una tarde cualquiera una experiencia bonita que marcaría el
destino o por lo menos lo cambiaria de dirección y todo esto logrado con el único
detalle de unas pupilas cafés y unos labios delgados que formaban una sonrisa
temerosa transmitiendo sensaciones capaces de impactar en mi sembrando
emociones y desordenando mis pensamientos, y bien ahora te preguntaras, ¿Cómo sucedió?
.
Llamaste mi atención
y créeme no había sido nunca igual, pues lo supe al llegar a casa y sentir que
algo me faltaba pero también encontraba algo nuevo en mí, entonces me di cuenta
que esa tarde intercambiamos pequeñas partes de nuestra alma, tu quedaste
incrustada en mi como yo en ti sin percatarnos.
Porque no existe
nada igual en este universo, a esta sensación que provocas, las emociones que
me incitan a pensar en la posibilidad de ser dos piezas de rompecabezas encajando
una con la otra de forma perfecta.
Las ciencias celestes
de los astrónomos no se comparan con mi devoción por encontrar las
constelaciones que nuestras miradas crean, cuando chispas de colores revolotean
a nuestro alrededor.
La sensación de
conocer a una persona incluso antes de conocerla.
Si alguna vez escuchaste
hablar de poetas inspirados por el canto de una musa, ten la seguridad de que esto
que en este momento escribo para ti, es simplemente porque tú eres más que una
musa, más que una estrella en el manto nocturno de octubre, eres y no eres pues
me encantaría conocerte, escribo por la magia que me da tu mirada, por el hecho
de encontrarte sin siquiera buscarte, estando seguro de que tú eres mi sueño más
imposible pero tangible por mi fe en tu persona y la esperanza en la mía.
Te quiero, aunque me
falta conocerte más y a pesar de las diferencias que nos hacen incompatibles,
te quiero y si tú también lo sientes entonces……….
La historia la
escribiremos juntos desde este instante y para siempre.

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