Carta Sin Remite: Fear
¿Alguna vez has sentido miedo?, esa sensación de parálisis que hiela tu sangre y detiene por un momento los latidos de tu corazón. Arranca en ti un pensamiento de escape a priori del lugar donde te encuentres, no importa nada más, solo huir. -Corre- Es lo único que puedes pensar mientras respiras entrecortadamente y tratas de recuperar el control de tus movimientos. Aterrador, ¿verdad?, ahora imagina sentir miedo por el acecho de una persona.
Sientes esa presencia incómoda observándote a lo lejos, tras la columna cercana a las escaleras del primer piso, te acecha como un depredador a su presa. Espera pacientemente entre los arboles del andador la hora exacta en que te diriges a la salida de la universidad. Al principio no notabas que se encontraba allí, una silueta apoyada en el marco de la puerta trasera de la cafetería, una sombra en la barandilla al otro extremo del pasillo donde se encuentran los sanitarios, una figura borrosa observando disimuladamente a través de una de las ventanas del aula, entre la rendija que se encuentra entre las persianas.
Poco a poco, tu cordura se sumerge en un delirio de persecución. Volteas a mirar atrás mientras caminas por los pasillos, el andador e incluso la calle, dejas de ir a la cafetería para desayunar y evitas al máximo tener que salir del aula de clases. Tus manos sudan constantemente, la intranquilidad impide que prestes atención a los profesores y tus notas se verán afectadas por eso. La ansiedad te invade, la paranoia por su parte se encarga de formar monstruos dentro de tu cabeza, tomas conciencia de que su víctima eres tú, se mantendrá tras de ti y eventualmente te capturará.
Las lagrimas inundan tus ojos. Te sientes impotente, un escalofrió recorre tu cuerpo llenando tu cordura de un horror indescriptible, todo se nubla y caes al suelo. Inmediatamente todos voltean a verte, oyes tu nombre a la distancia mientras tus pensamientos dan vueltas, alguien pide que llamen a emergencias y la oscuridad silenciosa se apodera de ti en medio de una visión borrosa de los rostros de quienes te ayudan.
Nota del Autor:
Decidí escribir esta carta sin remite como un acto que invité a la concientización sobre nuestras acciones, el acoso esta presente en las escuelas de distintos niveles educativos y de diversas formas.
El acontecimiento detonante para este escrito es curioso. Parte del hecho que no sabemos distinguir los limites entre el interés por alguien y el acoso, por un lado, solemos ser demasiado efusivos a la hora de demostrar interés en conocer a una persona. Por el otro no sabemos exactamente donde detenernos, solemos normalizar el buscar a una persona en las redes sociales y agregarla, pedir su número o directamente preguntar sobre el o ella a algún amigo en común o conocido.
Sin embargo, hay veces que no logramos comprender que esa persona. Puede no estar interesada en nosotros, independientemente si tiene o no pareja en ese momento, si le gusta alguien mas o simplemente no busca tener una relación sentimental.
Debemos ser conscientes que aquel desinterés es un argumento suficiente para detenernos y continuar con nuestra rutina. De lo contrario solo conseguiremos incomodar e incurrir en un acto de acoso que podría generar en él o ella daños físicos y/o psicológicos. Tengamos presente que las relaciones interpersonales de pareja se centran en un interés mutuo, complementación y atracción entre los implicados. La ausencia de ello no podría denominarse amor, por lo que la relación no podría darse en ninguna circunstancia.
Reflexionemos sobre ello y evitemos ser actores, victimas o testigos del acoso. En caso de sufrirlo o ser testigo, busquemos ayuda inmediatamente para encontrar una solución.
Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
Un Gato Negro Escritor

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