Familia
Pasamos cerca de hora y media jugando un poco a la consola para disfrutar la mañana, viernes y todo era perfecto para que fuera un grandioso día. Desde las 9 de la mañana todo era cielo despejado una temperatura típica de verano que invita a nadar un poco o simplemente disfrutar de salir. Reímos bastante y como si fuésemos niños constantemente entre la elección de personajes y combos de juego para ganar la partida.
El chico que conocí en mi clase de diseño gráfico hace unos años. se convirtió en uno de mis grandes amigos. Es tradición reunirnos cada tanto a ver una película de estreno y pasar el día siendo “niños” a pesar de convertirnos ya en adultos poco a poco. Siempre es grato no perder esa magia y debatir sobre comics o cosas geeks, como cuando teníamos 16 y disfrutábamos siempre de ir al puesto de periódicos para adquirir el nuevo tomo de las aventuras de nuestros héroes.
La función era a las 14.10 así que disfrutamos de caminar al cine desde el centro de la ciudad mientras hablábamos sobre cuanto había cambiado todo alrededor, las calles, las casas, incluso la gente que nos mira cada vez mas raro. Todos desconocidos, bueno los mas recientes llegados, porque hay quienes nos saludan con la mano o sonríen al vernos pasar. Antaño éramos adolescentes rebeldes y estudiando algo que nos gustaba, ahora somos casi egresados que entienden un poco mas de la vida que veíamos lejana ayer.
El cine se llenaba poco a poco con la gente que llegaba, algunos adolescentes inquietos por ver el estreno de terror, niños acompañados de sus hermanos o hermanas para ver a su héroe en la gran pantalla, algunas parejas nostálgicas viendo la nueva entrega de la película de su infancia. Nosotros solo esperaríamos media hora más para la función y cambiamos unas cuantas monedas para jugar en la arcadia un juego que de niños nos hacia perder las tardes de camino a casa. Tras tres intentos de llegar al jefe final, desistimos pues faltaba poco tiempo y la fila de la dulcería crecía.
Las chicas de taquilla habían pasado unos minutos riendo mientras nos veían jugar y cuchicheaban mientras nos miraban, como esperando que nos animáramos a hablarles. Cosa que no hicimos, aunque podría ser que debimos. Quizá, o no. En dulcería compramos lo acostumbrado, pero mientras estábamos a punto de pagar, le vi. Formado en la taquilla justo a punto de pasar, el chico al que vi en los cursos de inducción de psicología. Mi gran y estimado amigo, aquel que de alguna forma extraña siempre creyó en mí, me apoyo y se aventuro a iniciar un proyecto literario conmigo.
Lo salude animado desde la distancia, me acerque a el y me preguntó: - ¿también aquí? -, sonreí. No había cambiado casi nada, bueno se veía mayor pero siempre es un gusto ver a viejos amigos. Asentí y le dije el numero de la fila, los lugares asignados. Pidió el próximo a los nuestros y le acompañamos a dulcería para comprar aun mas botanas. Ahora éramos tres personas y faltaban tres más, aquello se convertía en una tarde de amigos nuevos y viejos muy interesante.
El miraba expectante a quienes llegarían. - ¿cómo es posible que estés tu aquí si eres tan impuntual? - Rio al terminar la pregunta. Yo sonreí, por la manía que tengo de ser tan impuntual a pesar de calcular mi tiempo siempre de manera correcta. - no lo sé, respondí. - Rei un poco y luego complete: - Es uno de los grandes misterios del día. - El rio también y nos acercamos a la entrada de las salas.
La sala común del cine se llenaba cada vez más y todos parecían impacientes de entrar a sus funciones. Las vacaciones siempre son la época más abarrotada para aquel cine. Gente de todas las edades entrando y disfrutando de la magia que provoca ver historias visualmente atractivas en la pantalla gigante. Posteriormente en la función reímos más, la comedia y el guion eran geniales. Algunas referencias me evocaron a los tiempos en que iniciamos la licenciatura, las tardes, días y noches que pasamos charlando y bebiendo. Fumando ocasionalmente, pero siempre soñando con el futuro, bien el futuro estaba aquí y apenas habíamos visto el tiempo transcurrir. No hace unos años, estábamos en esa misma sala solo que unas filas atrás y de madrugada viendo la primera entrega de esta película. Riendo por la referencia en el nombre de la IA presente en la historia, se llamaba como la chica que amé, eso era curioso. Años después la misma referencia, solo que ahora el nombre de la IA es el de la chica que amó.
Dos horas después, las palomitas y el refresco se habían terminado, los créditos habían aparecido y las luces gradualmente se encendían. El se despedía del grupo de amigos reunido y salía apresuradamente, le había llegado un mensaje y tenia pendientes aquella tarde. Nosotros la teníamos libre y todavía iríamos a comer. Le vi salir por el pasillo de la sala 6 hacia la entrada y recordé el porque les valoro tanto. A pesar de estar unidos solo por un lazo de amistad, la confianza y el apoyo brindados, me han hecho considerarlos a todos mi familia.
Y eso, es lo más importante de todo.
Mokingray
29/10/15
Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)

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