Notas bajo el lindo castaño.
Notas bajo
el lindo castaño.
Caminaba a toda prisa por calles que nunca había
caminado, era temprano aún, pero para ser mi primer día de clase estaba muy
nerviosa y no quería ser impuntual.
Mientras caminaba a ese ritmo acelerado, en
mi mente tenia tantas preguntas, tantos temores quizá, pero mucho entusiasmo a
la vez, ya sabes, como todo recién ingresado, solo pensé en buenas notas,
buenos amigos, buenos maestros, no había nada más que ocupará mi mente en esos
momentos.
Había llegado a la escuela, pero ahora debía
buscar a mi grupo e integrarme. Tardé un poco en hacerlo, no acostumbraba
preguntar, así que sola tuve que encontrar el lugar, Filosofía, Primer periodo,
Edificio A, aula 204, ese sería mi grupo, estaba ya repleto de alumnos cuando
yo entre, me dio tanto miedo, por suerte encontré un lugar vacío cerca de la
puesta y ahí permanecí sin volver la vista a nadie... Bueno, para ser honesta así
estuve casi todo el mes, siempre me ha sido tan difícil hacer amigos y peor aún
hacer conversación con alguien desconocido, en fin, te diré que hacía entonces
durante ese mes que no hablaba con nadie.
El tiempo es lento cada inicio de ciclo
escolar, y más sin amigos, así que pasaba todo el tiempo con los ojos fijos en
un libro. Si, leer, escribir, son de mis mejores hobbies, aunque también hay
algo que amo hacer en mis tiempos libres, pero no lo haría en ese lugar, bueno,
al menos eso fue lo que pensaba hasta entonces.
15 de Octubre de
2015, como olvidar esa fecha. Estaba yo
sentada en una de las jardineras de la
Universidad, bajo un lindo castaño, y leía en un libro "Querido Diego, te
abraza Quiela"... Ni una línea tuya y el frió no cesa en su
intento de congelarnos. Se inicia un invierno crudísimo y me recuerda a otro
que tú y yo quisimos olvidar....
…Estaba yo
profundamente sumida en la lectura, apenas puedo entender como me fue posible levantar
la vista y mirarte ahí, por primera vez, caminando
por entre la gente, pasando desapercibido quizá por la mayoría, pero por
una extraña razón no pasaste desapercibido para mí... yo no quité la vista de
tus pasos, te miré de pies a cabeza, te recorrí centímetro a centímetro con la
vista, como mira un buen crítico del arte frente a una obra en un museo. Ahí,
en ese pequeño espacio del universo, te encontrabas tú, y yo, no dejaba de
mirarte, aún sigues en mis pupilas como aquella primera vez.
Desde entonces cada tarde te miraba a lo
lejos, algunas veces pasabas junto a mí, siempre con la mirada hacia enfrente,
no acostumbrabas mirara a nadie.
¿Sabes? No eras igual que la mayoría, tú,
eras un joven callado, serio, distante
de los demás, en eso te parecías a mí, tal vez por eso me atraías tanto, eras casi perfecto,
pero quería asegurarme de que mi mente no me estaba traicionando, pues valla
que para temas del amor no soy muy buena, suelo ilusionarme y desilusionarme rápidamente
de las personas.
Tenía el deseo de hablarte, pero ¿cómo? Me
sería imposible pararme frente a ti y decirte cuan feliz estaba mi corazón de
que tu existieras, no haría eso ni de broma, tampoco mandaría una carta de
"anónimo", diciendo ser tu admiradora secreta, menos lo haría, eso
sonaba patético... ¿Qué haría entonces? me preguntaba, hacia ideas que en
seguida mi mente las reprobaba.
Caray, me costó tanto pensar que hacer, que
cuando lo supe, no podía creer lo que yo está pensando, no podía creer que
haría eso, pero tenía la certeza de que funcionaría.
La clase por fin había terminado, salí del salón
casi cautelosamente, algo insegura, aunque eso era lo que menos quería parecer,
llevaba conmigo a mi buena amiga Ami, llegue a sentarme junto al castaño, ahora
mi castaño favorito y saqué a Ami de la funda
y la tomé entre mis manos, algo torpes, quizá por los nervios, esperé a
que por algún lugar aparecieras. Los alumnos salían de sus clases, caminaban…unos
iban, otros llegaban, tu, tu no aparecías y me impacientaba, la impaciencia por
fin termino cuando a lo lejos, una vez más te visualice entre la gente,
caminabas tan plácidamente que tartamudea para mis adentros, te acercabas y
pronto pasarías frente a mí, tendría que empezar, sin embargo quería salir
corriendo, pensé que eso sería una estupidez, no lo hice, pero tampoco podía cantar,
las manos se me congelaban y la voz, Dios mío, ya no tenía voz... tuve que
sacar algo así como una fuerza interior.....
....Esta semana pensé secuestrarte en mi
casa, luego miraba tus fotos al irme a dormir.... quiero saber cómo eres, saber
qué te pasa, y por fin, que me conozcas y que te enamores de mi...
Y si, sin darme cuenta estaba yo fundiendo
por fin mis dedos en la guitarra, no sabía
cómo lo estaba haciendo, sentía los nervios por todas partes, pensaba que se me
quebraría la voz y mis manos se doblarían,
pero tenía la certeza de que algo bueno tenía que haber en todo eso... y
por fin paso eso que yo anhelaba. Tú, me miraste por primera vez, como si ya
supieras que aquellas letras eras solo para ti, yo no fui capaz de mirarte a
ti, estaba llena de nervios, pero podía sentir tu mirada y la de varios chicos
curiosos que volteaban a mirarme, yo solo tomaba en cuanta la tuya. Podía
sentir que aquellas palabras te decían todo lo que no podía decir como un
simple mortal, dos minutos tal vez duró la canción, tú permanecías ahí mirando
muy disimuladamente y te alejaste del lugar cuando la canción terminé. Te mire alejándote
y me quede estupefacta, necesitaba que alguien me pellizcará para saber que no
estaba soñando, quería saber que por fin había despertado y que tu mirada era
real....
Estaba feliz, por fin estaba feliz, porque
tus lindos ojos cafés me habían mirado, sabía que desde entonces no volvería a
querer a ningún chico de la forma en que te quise a ti aquella tarde, bajo el
lindo castaño.... Sabía que cada vez que tocara mi guitarra estarías tú mirándome
tan atentamente, escuchando cada nota que te dedicaba… Ahora solo faltaba
dedicarte más canciones, bajo la sombra del castaño, dedicarte una sonrisa, de la cual aún no era
capaz, solo faltaba que me hablaras y saber que serias tú esa persona que yo soñé…
Solo falta darle tiempo al tiempo…
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