Lagrimas y Perlas
Lo curioso fue encontrarte allí.
En el Lugar donde Ahogo mis Penas,
Mejor Dicho...
Donde Adquiero las Herramientas,
Para una Operación a Corazón Abierto.
Y Lo Juro.
Te Veías tan Guapa,
Con tu Palestina Blanca.
Que si Alguien me Preguntara
Justo en este Momento por Ti.
Lo Juro...
Respondería que No Supe Amarte,
ni valorar,
aquello que en su momento me ofreciste.
Es Simplemente la Verdad.
Perdón...
Ni Siquiera se si Busco Aquello que me Diste,
es difícil saberlo cuando no sabes exactamente lo que quieres,
y tampoco que te han regalado.
¿Que me regalaste?
No es necesario que me lo digas, guárdalo en silencio.
La Verdad Carcome mis Pensamientos.
Y Verte Allí... Me Mato.
Simplemente así...
Sin mas.
Sin Arma de Fuego...
Sin un Único Tiro.
Sin siquiera disfrutar
de la delicada seducción,
de jugar un poco,
¿Y a que jugábamos?
Acaso era... ¿A la ruleta rusa?.
No teníamos revolver,
no teníamos balas,
ni siquiera teníamos ganas.
Mejor Seria que Cometieras Homicidio,
algo sencillo,
una escena de crimen mas,
otro homicidio pasional,
algo que no termine en noticias de primera plana.
Así no Tendría,
por que Lamentarme en Mis Pensamientos,
ya son demasiado caóticos.
¿Sabes que es la Inmortalidad?
Me Volviste y Te Volví Inmortal.
Disfrútala...
La inmortalidad es una hermosa maldición,
y yo la disfruto,
claro, a mi manera.
Pero...
Aun así, me intriga la pregunta
que suele romper el silencio
de mi habitación,
en noches oscuras,
con lluvia y frió.
¿A Cuantos marcaste como a Mi?
¿Acaso tuve la suerte de marcarte?
Lo mejor es poner un fin.
No creas que olvido tus palabras.
Tus Ojos, Tu Sonrisa.
Azul Zafiro...
¿Lo Es?
Dime si lo Es.
Dejare de Jugar entonces a Ser Infiel con Botellas de Licor.
Con Poemas Escritos en el Aire con Humo de Cigarrillo.
¿Lo Fue?
La respuesta esta en lo mismo de siempre,
y ambos la conocemos,
nos marcamos en diferentes formas.
Puede que tus palabras en ese momento,
convirtieran pensamientos en historias,
que años después sigo sin siquiera entender,
puede que te marcara la forma en que alabe al amor,
en aquellos años, de forma sencilla y con sentimiento.
Ambos ahora somos distintos,
tomamos aviones,
bebemos unas copas,
salimos de fiesta,
las canciones de nuestras tracks lists son distintas.
Siempre lo fueron,
pero tenían temas en común.
Ahora son irreconocibles,
dudo mucho que siquiera me reconozcas,
un día si nos encontramos caminando por la calle.
A mi costo darme cuenta de que eras tu,
cuando entramos con prisa,
solo necesitábamos cigarrillos,
nuestro camino culminaba en un concierto.
Y el fin del mundo descrito,
en uno de mis escritos,
como profecía se cumplía,
justo en el momento en el que...
El zafiro de tus ojos tenia un brillo opaco,
y entonces lo recordé,
también habías sufrido mucho,
durante los últimos días,
distante de lo que alguna vez describimos,
el amor solo nos a helado con un frió invernal.
Tus lagrimas son perlas que caen al mar,
las mías cenizas causadas por tanto fumar
y las secuestra la brisa gélida de la nocturnidad.

Al final, ambos somos granos de arena convertidos en perlas,
y la arena son las lagrimas del mar.
Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
Comentarios
Publicar un comentario