Dias de Lluvia


Supongo que debo enviadiar al gato negro que conocimos ayer por la noche, jugaba tan natural con su sombra.

Pero yo no podia dejar de pensarte, te pienso tanto, que deberia darme lastima a mi mismo. Nunca supe escribir con una letra bonita, bueno solo en ocasiones mi letra parece la letra de una persona que disfruta de la escuela, pulcra y simetrica, separada justo por un pequeño espacio casi imperceptible del renglon.

Un diez en los dictados del primer grado, desde alli mi futuro estaba marcado, si escribia correctamente todas las palabras tendria un diez, la calificación perfecta. Estupido que la unica palabra en esos tiempos que se me complicaba fuera "Amor".

Se me a complicado desde entonces...

Los años han pasado y sigo preguntandome el porque no puedo escribir amor en un dictado, ni en cursiva y mucho menos en el renglon de forma perfecta.

Definitivamente no estaba destinado a escribirla pero si a describirla y eso lo vuelve aun mas complicado.

Ayer por la noche me propuse algo, venderia mis historias mas cortas o frases a las personas en los jardines de la universidad, no ganaria mucho pero si lo suficiente para poder comprar un boleto de cine para la proxima pelicula cursi que proyecten.

Llegare a la sala lo mas rapido posible antes de que comienze la función y ponder en el asiento que me asignen unas palomitas grandes y un par de refrescos, ¿por que?...

Porque no podria llevar flores a un lugar que no es un cementerio, ademas la primer pelicula que vivos era una combinacion entre terror, amor y fantasia.

Despues de todo, creo que nunca puse el suficiente empeño en que aceptaras la invitación a ver una peli romantica. Pasas de eso y yo prefiero ir solo al cine.

Asi que entonces, lo mejor a manera de homenaje es dejar un par de refrescos y palomitas grandes para que una pareja comparta el momento y guarden un bonito recuerdo.

Lo haria justo en este momento, en un martes 8 de noviembre mientras el frio me tranquiliza y los recuerdos vuelven como si fueran pequeñas gotas de lluvia.

Llueve. Definitivamente llueve.

Y yo aqui, sentado en la banca de ayer por la tarde, pensando en los dias en que mis dias de lluvia estaban acompañados por sus palabras, sus historias y el café de sus labios, la extraño.

Y los tuyos saben a cereza, son muy dulces y el café esta en tus ojos, pero yo, otro gato negro, sigue envidiando al pequeño gato negro que jugaba con su sombra ayer en la plaza.

Debi proponerte que le pusieramos un nombre, asi sabriamos exactamente como llamarle cuando quisieramos platicar con el.

Hoy lo vi, de nuevo y me susurro algo...

"Los gatos odiamos la lluvia, pero tu pareces disfrutarla".

No le respondi, solo guarde silencio.

No es que la disfrute la lluvia del todo, y aun menos el dia, no mentire. No tenia ganas de salir de mi casa, pero ayer te di mi chamara con la excusa de que tenias frio, y yo pero preferia sentir el frio de la noche, al de tus palabras.

Pensandolo bien... Me congelo.

¿Me das mi chamarra?


Zoé Z. Márquez Martínez

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