Arte Abstracto: Cápitulo 1
Capítulo 1
El tic tac del reloj retumbaba en la habitación solitaria y cubierta de sombras, eran las 11:37 pm. La puerta estaba mal cerrada, alguien había dejado una pequeña rendija por donde un pequeño rayo de luz se colaba, permitiendo vislumbrar tan lúgubre escena.
El cuerpo parecía bailar a centímetros de la cama, atado por pequeños hilos de marioneta que caían del techo, su posición era algo dramática, un giro casi imposible, de aquellos donde la bailarina parece casi romperse y luego continúa su elegante rutina.
Justo allí, es donde el artista congeló la escena, trabajo la fotografía post mortem detallando los rasgos más bellos a su parecer. Maquillada como si fuera el debut de su vals, inmóvil y elegante como una figura de cera culminó la sesión de fotografía más importante de su vida, o de su muerte.
Cuando los primeros oficiales llegaron al departamento 27 del edificio, eran cerca de las 3.45 am del miércoles 11 de noviembre. La sangre se les congeló al ver la mórbida obra, firmada con una flor de loto que flotaba en un pequeño platito de cerámica, cuando lograron sobreponerse a la impresión, llamaron a homicidios.
Habían respondido una denuncia de violencia doméstica, pero eso estaba muy lejos de serlo, era algo fuera de lo común, demasiado cuidado para ser realizado por un personaje común.
Cerca de las 4:30 am, mi teléfono no dejaba de sonar. Me había quedado dormido en el sofá, sobre la mesilla todavía se encontraban los restos de la cena, comida china del restaurante menos llamativo que encontré mientras conducía camino a casa. Un par de cervezas y una cajetilla con un último cigarrillo.
Tome el teléfono sin ánimo. -Diga.- Respondí con voz ronca, parpadeando varias veces y buscando a tientas el botecito de ibuprofeno y antidepresivos.
Al otro lado de la línea reconocí la voz de mi jefe de departamento, se escuchaba inquieto y su respiración era entrecortada, trataba de tranquilizarse.
-Krove, necesito que te presentes en el número 213 de la avenida Colvine, departamento 27.- Realizó una pausa para recuperar la compostura. -Es bastante extraño, eres el mejor para este caso. Intenta llegar sobrio.- El "beep" que anuncia el fin de la llamada, fue el inició del pandemonium que se avecinaba.
Tomé un par de pastillas del botecito junto a un largo trago de whisky, directo de la botella que se encontraba sobre la nevera. Me di una ducha con agua fría lo más rápido que pude y tomé las llaves del auto, baje las escaleras hacia el estacionamiento de mi edificio.
Nunca tomo el elevador, me resulta asfixiante el encontrarme dentro de ese cubo de metal, descendiendo piso por piso entre ajetreo y ruido de cables chirriando, la claustrofobia es otra más de las fobias que llegaron después de que Nath me abandonó.
Tardé aproximadamente 25 minutos en llegar al lugar del incidente. La entrada del departamento estaba acordonada por los oficiales que respondieron a la denuncia, dentro se encontraba el equipo forense recopilando lo más posible de pruebas ausentes.
Mi jefe se encontraba parado junto a la mesa de la sala, charlaba preocupado con el jefe del equipo forense. Me miró entrar e inclinó su cabeza para que me acercara, yo dude un poco, pero finalmente decidí que debía ser realmente malo como para que me reintegrará a servicio activo.
-Krove, no me entusiasma firmar tu reingreso tan pronto. Tú evaluación psicológica aún no recomienda que vuelvas a trabajar, no estás totalmente preparado para hacerlo.- Fué el inicio de su corto y monótono discurso.
Lo entendía, no hacía más de tres meses que me había visto implicado emocionalmente en un caso que terminó mal. Había perseguido incesantemente al secuestrador y asesino de mi hermana, lo encontré por fin antes de que cobrará su séptima víctima, dos años después de la muerte de Nath.
Pero no pude superar mi odio hacia él, le disparé mientras intentaba escapar, pude detenerlo sin matarle, solo que se lo merecía, merecía morir por el daño que le causó a tantas personas, por las familias que rompió y nadie podría reparar nunca.
-Pero eres el mejor en lo que haces, te necesito centrado y enfocado para este caso.- Su voz me regreso a la realidad.
Le miré inexpresivo y asentí. -¿Qué ocurrió?- Pregunté.
Tras un breve resumen, entre a la habitación que era el escenario de tan peculiar obra. Entendí abruptamente que me encontraba ante un curioso personaje, jugaba con la idea de la teatralidad y con la firma de una obra que él consideraba importante, trascendente. No le importaba el cómo, el por qué o el medio para transmitir su arte, quería hacerlo y hacernos comprender que se encontraba allí, en las sombras.
Surgieron en mi emociones encontradas, el cuerpo de la chica se encontraba inmóvil, en la misma posición en el que lo encontraron. Llevaba un tutú negro que contrastaba con su maquillaje blanco, seguramente era la caracterización del Cisne Negro en el Lago de los Cisnes. la expresión de su rostro era elegante.
Su edad rondaba entre los 15 o 17 años, un poco menos que Nath. Ella murió a un mes de su cumpleaños número 20, mi mamá estaba encantada con su carrera como pintora y a ella le fascinaba todo lo referente al arte, le encantaba contarme sobre la historia, evolución y técnicas de dibujo.
Adaptamos un pequeño taller en mi antigua habitación de la casa donde crecimos para que ella pudiera dar libre albedrío a su creatividad. ¿Por qué tuvo que marcharse? Tenía incluso más ganas de vivir y conocer todo del mundo que yo, me la pasaba en el trabajo, no tenia novia y vivía entregado a mi gusto por el teatro, novelas de crimen y castigo e incluso alguna que otra película de culto.
¿Qué sueños tenía esta inocente alma?, ¿Qué le fue arrebatado?, ¿Qué demonio fue capaz de arrancarle la vida?. Me pregunté en silencio mientras observaba el pequeño lirio flotando apaciblemente en el plato de cerámica. La flor de loto significa pureza, esperanza. Pero ese era la luz de aquellas pinceladas, el tutú y el maquillaje eran la oscuridad. Algo escapaba de mi entendimiento, ¿Dónde se encontraban los grises?.
Salí de la habitación en silencio, me dirigí a la puerta del departamento y acerté en decirle a Willson, mi jefe. Que estaba totalmente centrado y sin ningún prejuicio para hacerme cargo del caso. El no pudo evitar esbozar una leve sonrisa. -Es bueno tenerte de vuelta Krove.- Me dio unas palmadas en la espalda y se dirigió con el equipo forense que continuaba realizando la autopsia del departamento.
Baje las escaleras pensativo, prendí el último cigarrillo antes de salir por la puerta principal del edificio, metálica y con un cristal roto. No era precisamente un lugar agradable para vivir, pero se encontraban en remodelación algunos de sus pisos. Probablemente eso le haría cambiar de apariencia y con suerte los nuevos inquilinos, no se preocuparían por la razón del precio tan accesible que les dará la inmobiliaria, seguramente quitarían el pequeño detalle en el departamento 27.
Subí al coche, un Nissan Sx negro en perfecto estado. Condujé rumbo a la oficina, era la hora del tráfico matutino, lo normal en esa ciudad donde las luces neón reinaban por las noches y al salir el sol, todo era una metódica rutina. Nada fuera de lo normal, solo mi mente que insistía en transportarme a mis recuerdos.
Era una tarde de diciembre, Nath tenía 12 y había usado la técnica de punteo en un dibujo escolar, retrató una jirafa disfrutando de su hábitat natural en una cartulina blanca que compró en su papelería favorita. Mamá llegaba tarde de nuevo, el trabajo la desgastaba, pero no lo decía, nunca lo hacía.
Yo me había encargado de todo en la casa para que cuando llegara, pudiéramos disfrutar de una cena en familia, cuando éramos una familia. Ahora no veo mucho a mamá, la vida le ha arrebatado dos cosas importantes, primero a papá que murió poco después de que Nath naciera, tenía cáncer. Luego a Nath, y yo insisto en culparme por no haber podido salvarle, sé que mamá sabe que hice todo lo posible para salvarla, pero yo continuo culpandome, si tan solo hubiera encontrado a tiempo el lugar correcto, ella seguiria aqui.
Entre a mi oficina con una taza de café en la mano y tratando de no pensar más en aquellos sucesos donde no pude ser lo suficientemente perspicaz. Esta vez no sería así, de eso estaba completamente seguro.
Aquella mañana encontré una carpeta sobre mi escritorio, contenía las fotografías del caso más extraño para mí departamento, un asesinato en circunstancias anormales y con características determinadas.
Justo al final de aquella carpeta beige, escrito a máquina en una hoja blanca se encontraba la siguiente propuesta: -Imagínate morir para ser arte detective, es casi poético.- Una tétrica invitación a perseguir un fantasma.
¿Quién era exactamente aquel extraño personaje?, las fotografías fueron tomadas justo después de culminar su obra, eso era seguro. Las tenía como trofeos, solo que no estaba claro el por qué me las había enviado.
Quería jugar, lo tenía claro, pero… ¿Por qué yo?.
Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)

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