Ruleta Rusa

¿Lo ves? Porque yo no logro verlo. 
Quizá estoy ciego, tal vez demasiado borracho. 

Hoy mientras llovía y yo esperaba el taxi, me preguntaba: 

¿Dónde estás? 
¿Quién lleva la sombrilla esta ocasión? 
¿Quién bailo contigo en ese vestido de gala?

Tal vez el hombre más afortunado del mundo, por tenerte.

Joder. Siempre que digo: Ya te olvidé. 

Te encuentro por la calle, ya sabes de la terminal al centro y frente a la base de taxis que se dirigen a las afueras de la ciudad. Entonces recuerdo porque me enamore de ti, porque me marcaste tanto y dejaste en mi huella. Vale, me callo de una vez, antes de que mis palabras expresen más que mi silencio. 

Y aun así no logro verlo claro, si el destino tiene preparado algo para mí. Realmente es bueno en jugar a las escondidas, en mantenerme en esta ruleta rusa en donde la felicidad es una sola bala de calibre 22 a la que nunca logro atinar. Le perdí la costumbre a fumar, eso debe ser bueno, un poco a la bebida también, pero no lo suficiente para dejar de escribir canciones rotas. 

¿Recuerdas lo de las manos y los ojos vendados?, mi piel sigue reconociendo las tuyas al tacto. Una carga electromagnética que me recorre en un segundo. ¿Sabes? Mi error fue sentirme único a tu lado, para luego empacar las maletas que se llevaron mis mejores letras. 

Ahora solo quedan fotografías, cafeína y mañanas en las que, tras madrugadas eternas, la casa se siente sola. El frio hiela el alma, la nostalgia reconforta la cordura y el fuego de la chimenea evapora las lágrimas de opalina. El tocadiscos aún tiene la cara B de tu EP favorito, el poemario no está terminado, abandonado en el escritorio y yo intento acertar esta vez al olvido.



-Y solo jalo del gatillo.-

Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)

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