Carta Sin Remite: Que suerte la mía.

Que suerte la mía de no tener cicatrices, de no ser una más, de no salir en los medios alarmistas. Que suerte tengo de haber pasado solo “sustos”, que suerte tengo de haber llegado a casa con mi familia, pero desgraciadamente muchas no llegan, les arrebatan su voz y su libertad.

Me han gritado cosas en la calle, me han seguido con esa mirada repugnante que me incomoda, quizá los demás dirán que es nuestra culpa. Que tú debiste pensarlo antes de tomar unas copas un viernes por la noche, te culparán por caminar sola, por vestiste de una manera provocadora, por ser extrovertida, por no bajar la cabeza.

Sé que solo quedo en palabras o miradas, que no es la gran cosa, que es normal, que les pasa a todas. ¡Pero no!, esto no debe ser así, no debería estar agradecida porque mi seguridad, mi integridad, ¡mi vida! dependen de otras personas, nacer mujer no debería tratarse de sobrevivir.

Yo sé que no soy la única que evita los medios de transporte donde no viene nadie más abordo, yo sé que también evitas esa mirada penetrante e incomoda a través del espejo retrovisor, yo sé que no soy única. Que al menos tú también has recibido un piropo caminando sola por la calle, que has tenido que entrar a cualquier tienda o lugar donde hay más personas porque tienes miedo de ese sujeto que te ha seguido durante las últimas cuadras, yo sé que también tu mandas mensaje a tu mamá diciendo exactamente donde estas y con quien “por si acaso”.

No, no es natural, no debería ser normal, no tienes por qué resignarte, tú no hiciste nada para provocarlo, no es tu culpa, no estás sola, es posible terminar con esto.

El primer paso es hablar, no te quedes callada, yo también tengo miedo, pero también tengo aun mi voz y ojala tu igual la tengas, tengas tu libertad y dignidad para no bajar la cabeza y ser tratada con respeto, el respeto que todos merecemos como seres humanos. El miedo no me va a parar, no hará que siga simplemente ignorándolo, es esto y el coraje lo que me motiva a expresarme y decir lo que siento, lo que pienso.

No voy a quedarme callada, porque no quiero que nadie más tenga que sentirse así, quizá no todos lean esta carta por completo, pero me gustaría que la analizaras y compartieras.

Y más que nada que me respetaras.

Soy mujer y estoy orgullosa de ello, pero me encantaría estar aún más orgullosa de vivir en una sociedad donde me sienta protegida y respetada.



Dedicada a todas las mujeres que se sintieron identificadas al leerla...

Autora: Abril Gómez Macias

Comentarios

Entradas populares