Melodrama

-¿De dónde viene está vacío?- 

Ya me había acostumbrado a él. Pero sigo sin entender de dónde viene. 

Me abruma como una tormenta en la costa, mientras las fragatas zozobran en la marea sin calma. La complejidad de toda la realidad es dinámica y decadente.

Nuevamente le perdí el interés.
A todo. 

Al sabor del café, al dulce sabor de un pay de zarzamora y al catártico suelo reparador que me acompaña rara ocasión en los descansos de mi insomnio. 

Le perdí el calor a los abrazos, 
pese a que ella me abrazo hoy en la mañana. 
En el pasillo, sin prisa, a temporal. 

Sus mejillas sonrojadas, sus ojos brillantes, su historia triste. 
Más que la mía o quizá similar. 

Quisiera descubrirla, pero tengo miedo. 
Miedo a que necesite repararse y yo no quiera acompañarle. 

Porque estoy muy gastado y mis dotes de alfarero no son como antes.

Cansina vida que se lleva mi vitalidad. 
Nos hacemos mayores en cuerpos jóvenes. 
Anhelamos el encuentro seductor con el ángel de la muerte. 
Pero ni la muerte misma nos requiere. 

-Joder-, que seductora idea la de permanecer quieto. 
En la oscuridad del universo. 

Bello concepto abstracto de la ruptura fugaz de mi rutina. 
Cuando la música ya no tiene partituras y las notas son mudas.

Cuando mis letras son satíricas como la ópera y el teatro. 

Soy actor en un monólogo que permite un vistazo a los demonios que habitan en el infierno de mi mente. Un infierno en el acantilado de la pacífica cordura que pende del hilo rojo que me une a un fantasma. 

Y quisiera bailar, pero no sé. 
Quisiera cantar, pero que desdén. 
Volar. Aún con la ausencia de mis alas. 

Probar sus labios en lugar del néctar licor por las mañanas. 
Pero me intoxique con las mariposas, ojalá hubiera entendido la metáfora.

Soy ciego y ella necesita guía. 
Soy solitario y ella tal vez desea compañía. 
Soy incomprensible y ella el estudio científico de mi premisa cinematográfica.
Oh no...
Soy mi padre, mi abuelo, mi concepto mediocre de mí mismo. 
Auto compasivo y totalmente auto destructivo.

Soy y no soy. 
Pero quiero ser... O no lo sé. 

-¿Ser qué?-

Su consuelo. 
Su confort en días como hoy, el sol que disipa la lluvia.
Pero soy invierno y ella primavera. 
Soy el Yang para su Ying y dicotomía a su lado.

-Bueno sí, eso explicara todo.-

Una ruptura en el espacio tiempo y lo jodido del día. 
Y solo hace falta eso, un día pésimo. 


Todo es caos, monotonía y un insano deseo de escribir.

Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)

Extraído del Poemario:
"Manual para Noctámbulos"

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