Asintonía #5

Me describí a mi mismo como un noctámbulo condenado a confiar en sus delirios, acompañado de licor y cigarrillos, abrumado por el insomnio y el deseo creativo de escribir por la madrugada. Le hablé de los corazones de piedra regalados sin amor, del No pongamos títulos, de quienes llegan con un hola y se marchan con un adiós.

Elogie los distintos tipos de luz que se cuelan por la ventana todas las mañanas y crean un arcoíris que adorna el collage de los ayeres, de conversaciones que inician por la noche y terminan al dia siguiente. Nos dejamos llevar por los contrastes presentes en el ir y venir en las calles de nuestra ciudad, disfrutamos reir y odiamos llorar. 

Tomamos fotografias y luego las rompemos en cuanto colocamos el epitáfio a nuestra relación fallida en turno. Nos enfrentamos a noviembre sin el tacto de su piel, desgarramos las heridas y dejamos pasar quinientos dias tras decir: Quédate.

Entre valkirias y medusas nuestras palabras se vuelven mudas, se refugian en el dolor y finalmente nos damos cuenta de que no era cuestión de tiempo, de que el diálogo concluye en la frase: no eres tú, ni yo. Colocamos 10,000 cerrojos a nuestro corazón y evitamos el miedo a encontrarnos solos, entre Londres y New York.

Terminamos recorriendo el mismo parque en estaciones grises, tomando café los jueves por la tarde y leyendo novelas cursis, donde todo sale bien al final. Es asi como termina nuestro luto y nos convencemos de estar listos para iniciar una nueva relación.

Eventualmente, alguien más entrará en nuestra vida sin invitación. Nos pondrá el mundo de cabeza, nos enseñará nuevas cosas y compartirá sus aventuras. Iniciaremos un nuevo capítulo de nuestra historia y protagonizaremos nuestros propios clichés de relaciones reales para personas inolvidables, porque asi son los imprevistos del amor, una secuencia de ensayo y error.


Y tu fuiste novela, poemario y canción.

Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)

Comentarios

Entradas populares