Amor de Cera

De cualquier manera que se Intente Describir una Situacion tan poco Común, Como el ver a un par de Amigos, Charlando en la sala de Recreacion de un Psiquiatrico, Donde se encuentran recibiendo tratamiento para su Divergencia Mental, Con Tanto Interes y Devocion como Dos Desconocidos que se Encuentran y Terminan debatiendo de algun Tema Complejo pero Cautivante.

Se Podria rescatar una Situacion en Particular.

Uno de ellos, llevaba Algunas Semanas Observando por la ventana de su Habitacion el Escaparate de la Tienda de Enfrente, Una Boutique de Moda para Damas, que le Absorbia la Atencion los Breves Momentos de Realidad que Tenia. 

Tan solo por una cosa... 

El Maniqui de una Mujer que llevaba puesto un Vestido Rojo, le parecia tan Realista, que se Enamoro poco a poco de Ella y de su Sonrisa...

Una Sonrisa que le parecia Angelical, Simplemente Perfecta.

Y tanto fue Creciendo su Amor por Ella que habia Comenzando a Escribirle algunas Cartas, de llamarles de Alguna Forma.

Ya que solo eran Hojas de Papel dobladas a la Mitad que contenian Solo una Palabra: "Amor", en el centro de ellas.
Escrita con Letra Cursiva y adornada con algunas Florituras.

Aquel dia, Ambos habian terminado sentados en el sofa observando vagamente el televisor que se encontraba apagado.
Despues de haber dado un recorrido por los Jardines sin Prestar Atencion a Nada de lo que en ellos Acontecia.

-¿Que te Tiene tan Pensativo y Tan Serio?

Pregunto el mas Alto de los Dos.

-Una Estupida Sonrisa.

Respondio el otro, sin prisa a su Amigo.

-¿Solo una Sonrisa?

Susurro con Intriga. 
Como Intentando contagiarse de la Locura de su Amigo.

-Esa Maldita Sonrisa, Esa Estupida Sonrisa que parece ser de una Muñeca, Tan Distante y Fria, Maldita Sonrisa que Intenta Emular Felicidad, pero que No Logra ni por Minimo, Convencer a su Reflejo en el Espejo. 

Respondio con una voz temblorosa por el enojo que le invadia...
Callo un Momento y Continuo... 
Esta vez como Declamando sus Palabras.


Maldita Sonrisa que Nunca Cambia, En Ningun Momento y lo Unico que Yo Queria era que Por un Instante aunque Fuera Minimo no Sonriera, que Cambiara esa Sonrisa por una Lagrima.
Al Darse cuenta que "La Amo". Mas no lo eh coseguido.

-El Mundo no Acabara por Culpa de una Sonrisa.

Alego su Amigo con un poco de Alegria en un intento vano de Animarlo.

-No el Mundo, pero si... La Tinta de mi Pluma.

Murmuro...

-Eso pasa cuando te Enamoras de Alguien que no es Real.
-¿Alguna vez Dije que lo Fuera?
-Sencillamente, te dire que en medio de tu locura...
Te enamoraste de una Escultura de Cera.

Respondio entre Risas, Pues no le queria ver Triste, Le preferia Alegre o Pensando en su Mundo, pero no Asi... Enamorado...

-¿Entonces no es Amor?

Inquirio con un Tono Ausente.

-No puede Serlo, Pero si lo llamaramos de Alguna Manera...
Seria Amor de Cera... Confianza Ciega.

-Amor de Cera... Pero al Final... Tambien es Amor.

Respondio mientras su Rostro se Iluminaba con una Sonrisa.

La Enfermera se les Acerco con una Bandeja en la que se Encontraban Cuatro Vasos de Papel.

-Hora de Tomar los Medicamentos, Sean Buenos y Tomen sus Pastillas, Asi Mejoraran mas Rapido y podran Regresar a Casa.

Ambos le Miraron y Tomaron sus Respectivos Medicamentos.
Volviendo a Sumergirse en su Propia Realidad.
La que Ellos Mismos Creaban.

Tal vez la Mejor de Todas.



Zoé Z. Marquéz Martínez



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