EL AMOR DE MI VIDA
Creí encontrar al amor de mi vida,
todo lo contrario a lo que yo imaginaba, chaparrito, bajito, morenito, gordito,
en fin, no era un adonis, pero su mirada podía paralizar a cualquiera, o al
menos a mí, era el clásico sueño de toda chica “un príncipe que las haga vivir
un cuento de hadas”, pero su amor solo era palabrerío, en realidad no sé si
algún día me quiso, o si sabe querer a alguien. El amor de mi vida me encontró,
mientras yo trataba de congelar mi corazón, el insistía en darle calor, con sus
versos, sus frases, sus palabras, sus preocupaciones, etc. Él era todo un
artista, amante de las letras y del dibujo, “mi alma gemela”, creí estar
enamorada, pero no me daba cuenta, que en realidad no estaba enamorada de la
persona sino de una pantalla de computadora, de unos versos, de unas palabras…
y de una frase “NEVER”. Creí encontrar al amor de mi vida, él era apuesto,
caballeroso, inteligente, codiciado por las mujeres, todo lo que una chica
desea, pero su corazón estaba dividido, la mayor parte la ocupaban las
matemáticas, eran su vida, siguiéndole el fútbol, no recuerdo haberlo visto más
feliz que cuando juega fútbol y en el último rincón, tal vez en el olvido,
estaba yo y me di cuenta que no había
lugar para mí en su vida. Creí encontrar al amor de mi vida, gentil,
comprensivo, paciente, risueño, demasiadas virtudes tenía el, excepto el de ser
guapo, cosa sin importancia, pero había un pequeño problema, él era mi mejor
amigo y no iba a destruir una amistad como la nuestra. Creí encontrar al amor
de mi vida, el si era lo que siempre soñé, guapo, alto, con un toque cursi,
aunque tenía un defecto, era un excelente mentiroso, de los que tienen que ser
compartidos con muchas otras chicas. Y después de tanto buscar al amor de mi
vida, estoy exhausta, así que dejare de buscarlo y tampoco dejare que me
encuentre, más bien esperare a que me sorprenda

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