Rosas de Castilla
La casa era grande a su perspectiva, con 7 años el mundo continua siendo bastante grande y con muchas cosas interesantes por descubrir, o por lo menos esa era su idea del mismo.
Su casa era muy bonita, con un gran jardín y un aire antiguo como decía “Nany” su Abuelita, no era su nombre pero le gustaba llamarle así. Ella le cuidaba mientras su papa estaba en el trabajo, quiere mucho a su papa y él le quiere mucho a ella, “Eres Mi Princesita, Te Quiero” le decía siempre antes de que durmiera, y le daba un beso en la frente antes de apagar la luz de su habitación y salir al pasillo todas las noches.
Aquella tarde ella se encontraba en su habitación, los últimos tres días había tenido fiebre y un poco de tos, su papa le llevo al médico, él le receto unas cuantas inyecciones, un jarabe y mucho reposo. Pero creía que ya había descansado lo suficiente, además ya se sentía mucho mejor, atreves del cristal de la ventana podía ver el jardín iluminado por el radiante sol.
Era maravilloso, a menudo le gustaba salir y recorrerlo imaginando que era parte de Wonderland, pues esa era su historia favorita y su papa se la leía siempre antes de merendar, en el jardín habían varias flores, pero sobre todo Rosas de Color Rojo, Blancas y Rosa Claro, en el centro se encontraba una pequeña fuente y unas bancas de madera alrededor de ella para sentarse y disfrutar de la belleza de las flores.
Le encantaba ese jardín, Nany lo había cuidado con mucho cariño y ella jugo allí desde que recordaba, incluso su papa le había contado que cuando era un bebe gateaba por el jardín, justamente allí dio sus primero pasos, ella no lo recordaba pero sonreía imaginándose a sí misma cuando pequeña.
Suspiro y brinco rápidamente de la cama, se puso sus pantuflas y se dirigió a la puerta de su habitación abriéndola despacio como con temor para no permitirse impacientarse por salir al jardín.
Al cerrarla tras sí no pudo resistir el impulso de recorrer el pasillo que la conducía a la escalera corriendo y al llegar descendió los escalones de dos en dos, pero al final en el último peldaño se detuvo…
Camino lentamente y observo la gran puerta de madera color vino del Estudio de su Papa, dentro del estudio que escondía esa misteriosa puerta había un escritorio de madera color caoba, varios libreros muy altos en las paredes de la habitación, un sofá y una mesita, que su papa le había hecho al igual que una sillita ambas de madera y color lila con margaritas pintadas decorándolas, para que le acompañara cuando él escribía, era un gran escritor.
Había publicado algunos libros, un par de antologías de poemas y tres novelas de amor, además componía unas melodías muy bonitas.
Sin distraerse más se dirigió hacia la puerta que daba al jardín y la abrió despacio… Observo a Nany sentada en una de las bancas de la fuente leyendo un libro, esto despertó su curiosidad, quería saber que era lo que leía y también quería que le leyera un poco, pues le gustaba mucho su voz.
Tan pronto como sus pies se encontraron pisando el verde pasto del jardín respiro profundamente, le encantaba ese aroma, la dulzura de las flores y lo freso del césped.
Sonriendo camino hacia Nany…
-Hola Nany, ¿Que lees?
Su abuelita levanto la vista del libro y le miro con sus ojos café claro.
-Hola Princesa, ¿Ya te sientes mejor?
-Si Nany, me siento Mucho, Muuchoooo Mejor!!!
Y tenía ganas de que me leyeras un poco, ¿Qué lees?
Nany dejo el libro un momento a su lado en la banca, se levantó y coloco su mano derecha en la frente de su nieta, efectivamente su temperatura era normal y no había rastros de la tos que tenía.
-Me alegro de que estés mejor Pequeña.
Dijo con Voz dulce y cariñosa.
-Gracias Nany, ¿Dime que lees?
-Un libro de Poemas Mi Vida.
-¿Poemas? ¿Cómo los de Papá?
-Si… Y este es uno de sus libros de Poemas… ¿Te los ha leído?
Pregunto mientras tomaba de nuevo el libro en sus manos.
-Algunos, y me han gustado mucho…
-¿Cómo se llama el que lees?
-Rosa de Castilla
-¿Son Bonitas las Rosas de Castilla?
-Si Pequeña Son Muy Bonitas.
-¿Tienes Una Rosa de Castilla Nany?
-Acompáñame Muñequita.
Dijo Mientras se levantaba de la Banca y se dirigía a la casa caminando despacio, mientras la niña le tomaba de la mano.
-A Donde Vamos Nany?
-A la habitación de Tu Mami Corazón.
-¿Por Qué?
-Vamos…
Entraron a la casa y subieron las escaleras hasta una de las habitaciones en la planta alta, la misma habitación que su Mama había ocupado cuando enfermo, era muy bonita e iluminada con una pequeña terraza, pero ella no había entrado mucho en ella.
Nany abrió la puerta despacio, dentro todo parecía muy ordenado, como si la habitación se encontrara en un solitario abandono, pero a su vez como si alguien le hubiera arreglado con esmero esa misma mañana.
Al fondo de la Misma se encontraba una puerta corrediza de cristal que daba acceso a la pequeña terraza, donde se encontraban dos sillas y se podía disfrutar del atardecer.
En medio de las dos sillas se encontraba una maceta, ni grande ni pequeña tal vez mediana si se le buscara un tamaño, en ella se encontraba una flor, muy bonita.
La pequeña corrió hacia la terraza y admiro la flor…
-Nany, ¿Es una Rosa de Castilla?
-Si Corazón, lo es… Pero Su Nombre Correcto es Rosa Gallica.
-Rosa Gallica…
Repitió alegremente y le sonrió a su Abuelita.
La Flor era hermosa y tenía un aroma delicado, muy agradable. Le gustaba.
-¿Te Gusta?
-Si Nany, Mucho… Pero, ¿Por Qué no está en el jardín?
-Fue un Regalo.
-¿Un Regalo? ¿Para Quién?
-Tu Papa se la Regalo a Tu Mama, Cuando eran Novios.
-¿A Mi Mamá?
-Si Cariño a Tu Mamá.
La Pequeña se Sentó… La Primera vez que había preguntado por su Mamá, su Papá guardo silencio un momento y respondió que ahora estaba en el cielo, que le cuidaba desde allí. Siempre le respondía eso, ocasionalmente le decía: “Hay cosas que entenderás cuando seas mayor Princesa”.
La Ultima vez que Hablaron de su Mamá había sido el año pasado, era una tarde fría y lluviosa, se encontraban en el estudio, ella curioseaba entre los libros que resguardaban aquellas estanterías mientras su Papá, escribía alguna de las tantas cosas que en complicidad de su máquina de escribir creaba.
Fue un libro rojo el que llamo su atención, mientras admiraba las letras en los títulos en los lomos de los libros, este en particular no tenía título, además era ligeramente más grueso que los demás, lo que le impulso a tomarlo para averiguar que contenía en sus páginas.
Cogiéndolo con cuidado entre sus brazos lo llevo a su mesita donde le coloco y le abrió, llevándose una gran sorpresa al descubrir que era un álbum. Un álbum de fotos. Hojeo sus páginas lentamente sin seguir un orden concreto, había muchas fotos, algunas viejas y desgastadas, otras recientes y más vivas en sus colores, pero todas cuidadosamente pegadas en las páginas.
Explorando hacia la mitad del álbum encontró algunas que recordaba bien, eran fotos de las vacaciones de Julio, en verano cuando fueron a una cabaña que se encontraba cerca de un gran algo muy bonito, la cabaña era pequeña pero muy acogedora, con pisos y muebles de madera, una chimenea que era fantástica, entre otras cosas que le encantaban de ella.
Decidido explorar el inicio del álbum, tenía curiosidad de ver cuáles eran las primeras fotos, mismas que estaban un poco más gastadas, tal vez por los años, no estaba segura…
Había algunas donde un señor alto y con gafas se encontraba acompañado de un chico muy parecido a él pero sin gafas sonriendo en una mesa de Restaurant, supuso que era su Abuelo y su Papá, No conoció a su Abuelo pues falleció unos años antes de que naciera, eso le había dicho Nany cuando le pregunto por él.
Volteo a ver a su Papá, no había cambiado mucho en comparación al chico de la foto, salvo que era más grande y usaba gafas al igual que su Abuelo, aunque solo para leer o escribir.
Continuando su viaje entre las paginas, encontró otra que le llamo mucho la atención, Su Papa, Nany y Su Tía en lo que parecía ser una Cafetería, Su Tía Vestía Uniforme, así que debió ser tomada cuando todavía era estudiante del Instituto.
Su Tía… No pudo evitar sonreír cuando pensó en ella, era única, muy divertida y la consentía mucho, además siempre le regalaba cosas muy bonitas.
Especialmente recuerdos de sus viajes, su tía viajaba mucho a varios países del mundo, sobre todo a la Ciudad de Londres en Inglaterra. “Mi Trabajo es Mi Vida” siempre decía alegremente, además le gustaba mucho, y a ella también, su Tía era Diseñadora.
En alguna ocasión, su tía le pregunto qué quería ser cuando fuera mayor. A lo que alegremente respondió… “Quiero ser como Tú y También Viajar por el Mundo”, ella le sonrió y respondió a tan agradable frase… “Es muy halagador que quieras ser como yo, pero por ahora disfruta de todos y cada uno de los momentos de tu vida, hasta que algún día… Cuando seas mayor tomes la mejor decisión…”
Mientras recordaba… Encontró una foto de sus Abuelos y Su tía Acompañados de su Papa en la misma cabaña que tanto le gustaba. En la foto sonreían y se veían muy felices.
Sin embargo ella tenía una sensación extraña al mirar aquellas fotografías, era una mezcla entre alegría y un curioso pero molesto cosquilleo en su estómago.
Incomoda continua pasando las páginas hasta encontrar una foto en especial que le capto toda su atención, sin explicación alguna.
La miro Fijamente…
Estaba gastada pero no mucho, en la foto se encontraba su papá sonriendo al lado de una chica de cabello castaño, un poco corto, pero que le quedaba bien, tenía un abrigo blanco y pantalones negros, le gustaban mucho sus ojos, no estaba segura de la razón… “Son como los míos…” pensó, en esa fotografía a ella se le veía muy alegre, oh tal vez simplemente siempre estaba alegre.
Quería saber más de ella, así que tomo el álbum entre sus manos y lo llevo con cuidado al escritorio de su Papá…
-Papá… ¿Quién es ella?
-¿Quién Princesa?
Ella le dio el álbum, su papá miro la fotografía y sonrió, se levantó de su escritorio. Se dirigió a uno de los sillones del estudio y se sentó.
-Ven Pequeña, siempre me preguntas por ella y nunca te he contado mucho sobre Mamá.
Se acercó lentamente a su papá y el la cargo para sentarla junto a él. Tomo nuevamente el álbum y lo abrió donde se encontraba la fotografía.
-Tú, mi pequeñita, eres el mejor regalo que nos dio la vida, la chica de la foto es tu mami, ¿Verdad que en ella se ve guapa?, la tomamos el último año de Carrera, fuimos de viaje solo nosotros dos.
-¿Mi Mami?, tú me dices siempre que ella ahora me cuida desde el cielo, al igual que el abuelo, el Esposo de Nany.
-Si, siempre te lo digo, pero… Creo que ya sabes ¿Que significa verdad?, eres una niña muy lista y linda, ¿Sabes?... Te Pareces Mucho a ella.
Le dijo sonriéndole.
-Significa que Murió, y también el abuelo, por eso nos cuidan desde el cielo.
Respondió la pequeña con una mirada triste y volvió a observar la fotografía.
-Fueron a la cabaña a donde vamos todos los veranos ¿Verdad Papá?
-Si Princesa, es la cabaña del lago. Nos encantaba ir allí, con tus abuelos y con tu tía, a veces solo nosotros y cuando naciste también fuimos.
Comento mientras pasaba las paginas despacio para que observara las demás fotografías, se detuvo donde su mama se veía mayor y cargaba a una bebe en sus brazos
-¿Soy yo?
Pregunto sonriendo a su Papa.
-Si Princesa, eres tú.
-¿Era muy pequeña verdad?
-Ahora ya has crecido mucho hija.
La niña sonrió y paso nuevamente las páginas hasta que descubrió una fotografía donde, su mama le cargaba, pero ya era un poco mayor, no una bebe y llevaba un vestido blanco.
-¿Dónde es?
Su papa suspiro al ver la foto.
-Esa ocasión fuimos a la playa Princesa, tenias 3 años y quisimos llevarte al mar. Fue el único que hicimos a esa Playa.
-¿Por qué el ultimo?
-Mi pequeña y hermosa Princesa, fue el último porque al tu mami enfermo gravemente y murió, tal vez no lo recuerdes, pues eras más pequeña.
Dijo con una voz triste.
-La extrañas mucho… ¿Verdad Papi?
-Así es Princesa.
-Yo también, la extraño mucho, pero ella nos cuida desde el cielo Papá. Ella es una Estrella y sale todas las noches para vernos dormir y cuidarnos.
Su papa la miro con pequeñas lágrimas formándose en sus ojos, le abrazo fuertemente y susurro…
-Si Pequeña, ella es una estrella que nos cuida desde el cielo todas las noches.
-Papi…
-¿Si pequeña?
-Me prometes… ¿Que nunca me Dejaras? Me prometes que… Cuando tú también vallas al cielo con Mamá… ¿Me cuidaran Siempre?
-Te lo prometo Princesa.
-Gracias Papi.
La Puerta del estudio se abrió despacio… Era Nany…
-Ya es Hora de Cenar… Oh es que… ¿Acaso no piensas cenar?, si es así entonces cenaremos solo mi Muñequita y yo.
Dijo Alegremente Dirigiéndose a su hijo.
-Está bien, ahora vamos… ¿Verdad Princesa?
-Sip Nany, ya vamos…
Respondió la pequeña, rio levemente y dijo…
-Ya estoy muy grande para que me digas Muñequita Nany.
-Está bien Princesa. Pero dense Prisa, que se enfriara la cena.
Respondió Nany antes de Cerrar de nuevo la Puerta.
-Bueno, es hora de cenar Princesa, vamos, porque tu Abuelita se enojara si no nos damos Prisa.
Dijo mientras se levantaba del sofá y tomaba el álbum.
-Sip papá.
Respondió ella mientras saltaba del sillón y se dirigía a la puerta.
-Princesa…
-¿Sip papi?
-Ten, creo que te gustara tenerla.
Dijo mientras abría rápidamente el álbum y tomaba una fotografía.
La pequeña se acercó rápidamente y tomo la fotografía que su padre le daba. La Observo y Sonrió.
En ella aparecían su papá y su mamá, abrazados en la banca de un parque…
Al reverso se encontraba escrito: “Nuestra Historia de Dos” y las Iniciales sus Nombres.
-Gracias Papi, es un bonito regalo.
Dijo mientras le abrazaba.
-De nada Princesa… Bueno no hagamos esperar más a Nany…
Dijo mientras la cargaba como cuando pequeña y salían del estudio.
La tarde era muy soleada ese día, y disfrutaba de la terraza, pero sobre todo de compartir con su Abuelita ese Momento.
-Nany, ¿Me lees el Poema?
-Claro Muñequita.
Ella sonrió pues hacía tiempo que no le llamaba Así…
Rosa de Castilla
Y cuando Pienso en ti, tal vez no pienso.
No existe mí alrededor, o No Existo.
Detienes el Tiempo.
No hay minutos, Ni segundos,
No Importan las Manecillas del Reloj.
El Astro Rey es observado en su camino,
En su viaje estelar por un Girasol.
Que le declara su Amor en completo Silencio…
Así en Un Infinito.
Infinito desborde de Pasión,
Entre los latidos de un corazón mecánico.
Engranes delicados que no soportan la emoción.
Del mirarte.
Te Descubro… A ti…
Flor de Delicados Pétalos…
Rosa entre Medias Naranjas.
Y su Ilusión de encontrar su otra mitad…
Como Piezas de Un Rompecabezas,
Frágiles y de Cristal...
Ante tu mirada.
Y Cuando me Miras,
Lo haces despacio, no tienes prisa.
No hay necesidad de Aprender a Volar,
Si tú me das las alas.
Cuanto te busque…
En Jardines de Flores de Papel,
Entre Rosas Rojas, Negras y Vacías…
Con Espinas.
Te Encontré…
Y me llenas... De Alegría.
Rosa Gallica.
Con la Simplicidad de tus pétalos
En Complicidad de Tus Besos…
Y la melodía de tu voz.
Una Historia de Dos….
Con la brisa de Primavera.
-También a mi Muñequita. Tu Papa lo escribió para tu Mama. Y se lo recito cuando le regalo esta rosa.
La pequeña sonrió y abrazo a su Nany.
Las Campanillas de porcelana repiquetearon en una melodía alegre al abrirse la puerta principal. Su papa haba llegado a casa.
-Nany, ya llego mi Papá. ¿Vamos a Comer?
-¿Tienes hambre Muñequita?
-Mucha hambre Nany.
-Entonces bajemos al comedor Princesa.
-Si Nany.
Ambas se levantaron y Salieron de la Habitación, al comenzar el descenso de la escalera, notaron que su papa había puesto música, una de sus canciones favoritas alegraba el ambiente…
"Comprendas que nadie tenía la culpa,
O tal vez en ese preciso momento recuerdes que...
Fui tan importante para ti que nunca, te imaginé tan lejos.
¿Cómo pudimos llegar a perdernos,
Después de tanto tiempo?
Fui tan importante para ti que nunca te imaginé tan lejos.
¿Cómo pudimos llegar a perdernos?
Lo intentaré de nuevo...
Fue tan importante para ti... ”
Su papá acomodaba los cubiertos en la mesa y colocaba la jarra de agua de mango en el centro, cuando ellas entraron.
-Justo las 2 personitas que estaba pensando en buscar… ¿Cómo están? ¿Bien?, Princesa, ¿Ya te sientes mejor?
Nany le miro, como tratando de recordar al pequeño y sonriente niño que alguna vez había cuidado, hacía ya muchos años, sonrió al verle sonriendo también, allí parado desde el otro extremo de la mesa, con unos pantalones negros, una camisa lila y un suéter gris, su hijo, su pequeño príncipe, ahora era Papá de la pequeña niña que tenía a su lado. Respondió sin prisa…
-Muy bien gracias, leía uno de tus poemas a mi muñequita.
La Pequeña también respondió a la pregunta de su papá…
-Sip papi, me siento mejor y me gustó mucho tu poema.
-Me alegro que las dos estén bien. ¿Qué poema leyeron?
-Rosa de Castilla.
Respondieron casi al unismo Nany y la Pequeña.
-Ese poema lo escribí para…
-Mi mami.
Se apresuró a decir la niña. Mientras Nany entraba n la Cocina.
-Entonces ya lo sabes…
-Sí, me gusta mucho como escribes Papá.
-Gracias Princesa… Mmm… Pequeña vamos a ayudarle a Nany a Servir la Comida, ¿SI?
-Si papá, pero antes… ¿Te Puedo Pedir Algo?
-¿Qué quieres pedir Princesa?
-Quiero que volvamos a ir al mar, me gustaría mucho Papi.
-Claro Princesa, iremos las próximas vacaciones, ¿Vale?
-Gracias Papá, Te Quiero Mucho.
-Y yo a ti Princesa.
Respondió mientras le miraba, se parecía mucho a su mamá, era sin duda el mejor regalo de su vida. La niña se apresuró a entrar a la cocina y pero él se quedó, allí un momento pensando…
Las Rosas de Castilla en su vida, había sido su Esposa y ella, la pequeña niña que alegre se encontraba allí, como parte de sus días.
Y la Vida, es tan solo un Jardín donde cada uno busca sus flores, las que más les gusten. A él le enamoro una Rosa, una Rosa Gallica. Le cuido desde el primer momento y fruto de su amor nació, la pequeña Rosa que orgullosamente llamaba Princesita.
Suspiro lentamente, recordándose que aunque no estuviera con ellos en ese momento, su Rosa de Castilla, la mamá de su princesa, les cuidaba desde el cielo. Sonrió, y entro también a la cocina.
Las Campanillas de porcelana repiquetearon en una melodía alegre al abrirse la puerta principal. Su papa haba llegado a casa.
-Nany, ya llego mi Papá. ¿Vamos a Comer?
-¿Tienes hambre Muñequita?
-Mucha hambre Nany.
-Entonces bajemos al comedor Princesa.
-Si Nany.
Ambas se levantaron y Salieron de la Habitación, al comenzar el descenso de la escalera, notaron que su papa había puesto música, una de sus canciones favoritas alegraba el ambiente…
"Comprendas que nadie tenía la culpa,
O tal vez en ese preciso momento recuerdes que...
Fui tan importante para ti que nunca, te imaginé tan lejos.
¿Cómo pudimos llegar a perdernos,
Después de tanto tiempo?
Fui tan importante para ti que nunca te imaginé tan lejos.
¿Cómo pudimos llegar a perdernos?
Lo intentaré de nuevo...
Fue tan importante para ti... ”
-Justo las 2 personitas que estaba pensando en buscar… ¿Cómo están? ¿Bien?, Princesa, ¿Ya te sientes mejor?
Nany le miro, como tratando de recordar al pequeño y sonriente niño que alguna vez había cuidado, hacía ya muchos años, sonrió al verle sonriendo también, allí parado desde el otro extremo de la mesa, con unos pantalones negros, una camisa lila y un suéter gris, su hijo, su pequeño príncipe, ahora era Papá de la pequeña niña que tenía a su lado. Respondió sin prisa…
-Muy bien gracias, leía uno de tus poemas a mi muñequita.
La Pequeña también respondió a la pregunta de su papá…
-Sip papi, me siento mejor y me gustó mucho tu poema.
-Me alegro que las dos estén bien. ¿Qué poema leyeron?
-Rosa de Castilla.
Respondieron casi al unismo Nany y la Pequeña.
-Ese poema lo escribí para…
-Mi mami.
Se apresuró a decir la niña. Mientras Nany entraba n la Cocina.
-Entonces ya lo sabes…
-Sí, me gusta mucho como escribes Papá.
-Gracias Princesa… Mmm… Pequeña vamos a ayudarle a Nany a Servir la Comida, ¿SI?
-Si papá, pero antes… ¿Te Puedo Pedir Algo?
-¿Qué quieres pedir Princesa?
-Quiero que volvamos a ir al mar, me gustaría mucho Papi.
-Claro Princesa, iremos las próximas vacaciones, ¿Vale?
-Gracias Papá, Te Quiero Mucho.
-Y yo a ti Princesa.
Respondió mientras le miraba, se parecía mucho a su mamá, era sin duda el mejor regalo de su vida. La niña se apresuró a entrar a la cocina y pero él se quedó, allí un momento pensando…
Las Rosas de Castilla en su vida, había sido su Esposa y ella, la pequeña niña que alegre se encontraba allí, como parte de sus días.
Y la Vida, es tan solo un Jardín donde cada uno busca sus flores, las que más les gusten. A él le enamoro una Rosa, una Rosa Gallica. Le cuido desde el primer momento y fruto de su amor nació, la pequeña Rosa que orgullosamente llamaba Princesita.
Suspiro lentamente, recordándose que aunque no estuviera con ellos en ese momento, su Rosa de Castilla, la mamá de su princesa, les cuidaba desde el cielo. Sonrió, y entro también a la cocina.
Solo hay que buscar la Flor Indicada.
Zoe Z. Marquéz Martínez

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