DESPUÉS DE ÉL

-Es cierto, hace tiempo que no nos vemos, necesitamos hablar, terminar como se debe con este asunto. Nos veremos por última vez, esta será la despedida.
-Si está bien, ahí te esperare -dije sin más.
Durante los días seguidos pensé demasiado en él, ensaye una y otra vez lo que le diría, pensaba como llegaría, como lo vería, demasiadas cosas ocupaban mi pensamiento, no sabía lo que él me diría, si todo volvería a ser como antes, después de todo tenía la esperanza de que quizá al verme y platicar de nuevo él cambiaría de opinión.
Aquel día me levante inconscientemente feliz, ansiosa, nerviosa y con toda esa mezcla de sentimientos raros. Estaba sola en casa y la angustia me mataba, llego la hora en que tenía que prepararme, me bañe, me puso lo mejor que tenía en el armario y en un abrir y cerrar de ojos estaba lista, me dispuse salir de casa para no ser impuntual, incluso llegué antes de la hora acordada.
Esperé entonces.
Media hora había pasado ya después de la hora, empecé a mover con impaciencia los pies, miraba mi celular esperando un mensaje pero no, cinco minutos más, otros tres, miraba para todos lados, esperando ver su rostro en algún lugar, a lo lejos tal vez, estaba segura que tenía que llegar.
Así es él, siempre tan impuntual, pensé para mis adentros, pero realmente tenía miedo de que no llegara y cuando volví la vista al frente, ahí estaba él, tan guapo, tan único, tan seguro de sí mismo.
Lo mire, y olvide todo por completo, me pidió disculpas por el retraso y yo le dije con una sonrisa que no se  preocupara. Que tonta, claro que no se preocupó, me dijo mi diosa interna, me molesto pero trate de ignorarla.
-Y bien. ¿Qué tenías que decirme? -Me preguntó sin siquiera tomar en cuenta mi respuesta con respecto a su disculpa.
-¿Tienes prisa? -le pregunté
-No no mucha, pero vallamos al grano.
-Mmm bueno yo... -sentía mis músculos tensos, mi mandíbula apretada y un raro escalofrió recorría todo mi cuerpo, sentía que las palabras no saldrían de mi boca, no sabía que decir, había olvidado lo ensayado estos días, él ahora no quitaba su vista de mi rostro, seguía causando esa sensación extraña en mi ser.
-¿Y bien? -me pregunto de nuevo frunciendo el ceño
-Yo...no quiero que te alejes de mí, no lo hagas por favor -fue lo único que pude decir antes de que las lágrimas inundaran mis mejillas
El me miro con tristeza, con lastima tal vez.
-Lo siento nena, yo no soy la clase de persona que tú piensas. Soy la persona más imperfecta de las imperfectas.
-No me enamore de ti por ser perfecto. -le reclame
-En verdad lo lamento. -dijo sin más.
No tuve más que decir, mis lágrimas no cesaban sino que salían con más intensidad, odiaba tanto que alguien me viera llorar, pero es que el amor de mi vida no me quería, ya no me quería.
Pasaron varios minutos sin que los dos dijéramos algo, permanecimos sentados uno al lado del otro sin decir más, el agachaba la cabeza y no decía nada.
Cuando contuve mi llanto, tome fuerzas y le grite que se largara, que se fuera si eso quería.
El no levanto la cabeza al oír mis palabras, no realizo ningún gesto, yo esperaba que se levantara y caminara, que se alejara y esto terminara, pero el, aun con la cabeza gacha murmuro
-Isa, dame el último beso
-¿Qué? ¿Quieres el último beso? Eso es absurdo lárgate ahora, si no quieres que te tome del tobillo y no te suelte -dije frunciendo el ceño, estaba sin duda más furiosa.
-No sé lo que dije, lo siento, en verdad lo siento
Y se alejó sin mirar atrás, lo vi caminar unos cuantos metros hasta perderse entre la gente. Yo me quede atónita como en un estado de shock y lloré aún más fuerte, Claro estaba que el tiempo no estaba de mi lado, pues pronto empezó a llover y mis lágrimas se juntaron con la briza que comenzaba a caer.
El cielo ha llorado más que yo, me dije en tono irónico para consolarme, pero estaba destrozada, me sentía pisoteada, arruinada, me sentía como el ser más imperfecto del planeta, me sentía como Frankinstein.
Maldita sea, esto duele demasiado me decía mentalmente entre mi sollozo.
Permanecí ahí no se tal vez una o dos horas más, absorta en mis pensamientos hasta que decidí regresar a casa, y como era de esperar nadie estaba, eso me hizo sentir mejor pues a nadie tendría que darle explicaciones de porque mis parpados hinchados.
Me recosté en mi cama y volví a llorar incontrolablemente, hasta quedar dormida, no supe más, había sido sin duda el peor día y solo quería que acabara.

Desperté poco antes de las 6:30, era ya tarde para la escuela, así que me levante lo más rápido que pude, busque una ropa X y me vestí, salí corriendo de mi casa directo a la escuela, fueron en verdad momentos de desesperación pues  odiaba tanto llegar tarde a clase, y por tal razón había olvidado el incidente del día anterior, sin embargo cuando subí al taxi y estuve un poco relajada recordé lo que había pasado y sentí la horrible necesidad de llorar una vez más.
Creo que mis ojos se empezaron a empañar porque el chico del taxi me miro y momentos después me dijo
-¿Te sucede algo amiga?
-No no ¿porque? -le respondí con una sonrisa falsa
-Te ves triste, seguro es por amor -me dijo irónicamente
Maldita sea, me dije para mis adentro, ¿tanto se nota? no puede ser, no podré ir por la vida todo en tiempo con esta cara.
-Ja, claro que no, es solo que no dormí muy bien.
-Seguro, pero aun así luces bonita también hoy -me dijo sonrojándose un poco a sí mismo y desconcertándome a mí un poco más. Traté de ignorarlo, pues me daba igual su comentario, no lo mire ni pronuncie ni una palabra más hasta que baje del taxi.
-Qué tipo tan raro -pensé al fin.
Así seguí todo el trayecto hasta llegar a la escuela, solo pensando en él, caminaba lo más rápido que me era posible, aunque no acostumbraba hacerlo, llegue al salón y me senté en mi butaca, saque mi cuaderno y  un libro que llevaba en mi mochila, Primer amor, decía el título, lo abrí y plante mis ojos en él, aunque no lo leí, solo me deje llevar una vez más por mis pensamientos, hasta que estos fueron interrumpidos por la voz del profesor que recién llegaba y empezaba a dar su clase.

Que mierda, me dije a mi misma, no debí haber venido, pero ya estaba aquí, no podía salir corriendo solo porque un tipo apestosamente delicioso invadía mi mente, debía recordar que él ya no sería más parte de mi vida, que yo no era parte de la suya…

Comentarios

  1. Delicado Pensamiento que Hila Una Historia, Una Anecdota...
    Algo simplemente Unico...
    Que Transporta y Transmite la Sensacion de haber leido Antes este Escrito, O tal Vez Vivir alguna Escena Similar Alguna Vez...
    Cual Personaje de Poca Importancia.
    Felicidades y Bienvenida a Letras Descafeinadas.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas populares