Microrelato: Afrodita
Caótico.
Todo esto me resulta caótico como los cristales de un vaso roto esparcidos por el piso del bar, el hielo, el ron y la rodaja de naranja los acompañan.
Me acompañan.
Pues yo también me encuentro allí, absorto en la fantástica idea de besarle, de saborear sus labios, de saber si ella es el fuego que consumirá mis miedos. Soy un naufrago de mis historias, de mis versos, suelo ser yo el antipático, solitario escritor de cuentos modernos.
Y hablando de ello, con lo ateo que soy. me resulta contradictorio el deseo de querer convertirme en el mas fiel adorador de sus pecados. Sin ser creyente, ni devoto, estoy dispuesto a realizar parapente desde las curvas de sus labios hasta su vientre.
Me siento extraño con estas ganas de verle.
Y en mi mente la duda que me invade es saber ¿cuanto?, ¿cuánto cuesta un viaje en carretera?, ¿cuánto valdrán las horas con ella?, ¿Cuánto durará esta vez?. Es difícil saber que esperar, difícil saber ¿Cuánto? estas dipuesto a dar.
No estoy seguro si ella se convertirá en el distante recuerdo que mañana me atormente, pero hoy me convertiria en amante de cada detalle de su cuerpo, pues el escultor de tan magnifica obra de arte, cuidadosamente colocó todos y cada uno de ellos para su adoración por algún incautó.
Tal vez yo sea aquel incautó, quiero serlo, quiero hacerle el amor sin siquiera rozar su piel, solo mirándole fijamente sus ojos profundos y su mirada penetrante. Con ella seria como en la historia del guante, aquel pequeño guante negro en un vagón del metro de madrid centro.
Me resulta tan intrigante.
Pero ¿de qué demonios hablo?, si no sé ni su nombre. No sé ¿su edad?, ¿sus sueños?, ¿sus temores? y ¿sus fantasías?. Pero quiero ser alquimista, para estudiar todo de ella, quiero que sea mi obsesión,
mi delicada adicción, mi ámbar y veneno, mi flor de loto y antídoto.
Deje caer mi vaso de cristal lleno de ron y hielo, tan pronto entro en mis pensamientos y se convirtió en sirena de mares de lágrimas, el hechizo que cautivó a un poeta y mis demonios que tanto clamaban por libertad, quieren estar presos de sus besos, el único angel vestigio de mi sentido común y realidad, se sometió a su dividinidad.
Me pregunto en silencio ¿Qué serás?. Mi cielo o mi infierno. Mi salvación o mi condena.
Sólo dímelo y seré tuyo por siempre, aunque el siempre dure tan solo un instante. Y de ser así, cerraré los ojos pensando en tus labios, en su sabor, en el aroma de tu piel, en quedarme a tu lado, en perderme tras desabrochar tu sostén, en el vuelo al infinito cosmos de tu punto g.
Y seré... La poesía que te maquille las heridas.
Serás... La tinta con la que escriba
Me quedaré... Para ser el solsticio de tus estaciones.
Seré inefable al caer la noche. Solo dime ven, bésame el alma desnuda y bébeme cual ron. Yo escritor, tomare tus sábanas cual páginas en las que redactaré mi mejor historia, tu cama será nuestra novela y la relación... ¿por qué no?, nuestro interludio.
Afrodita.
Afrodita.
Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)

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