Microrelato: Red Moon

-No quiero verte sufrir.- Dijo mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas.

Así marchó, sin mirar atrás y sin dar oportunidad a su corazón de arrepentirse. Nuestra película había llegado a término, no tenía segundas partes ni escenas post créditos.

Ella, era una chica que no dejaba de hablar de sirenas, de viajar a un pequeño acantilado en el que se encontraba una laguna subterránea, conectaba al mar a través de un pequeño túnel y según contaban se podían ver sirenas nadando las noches de luna roja.

Me enamoré de ella y prometimos un día hacer aquel viaje, mismo que tras su partida parecía nunca llegaría a suceder. Tras el recuento de los recuerdos que conformaron nuestro tráiler sin fecha de estreno, pero con la mejor banda sonora.

Decidí que tomaría el pasaporte y compraría un boleto de avión que me llevase a aquel extraño lugar, donde las sirenas nadaban en una laguna secreta. Al llegar me di cuenta de que era realmente un lugar fantástico, más de lo que me imaginé cuando me hablabas de él, me cautivó al instante con su belleza.

Me encontraba solo, pensativo al borde de un salto hasta el agua azul intenso y perlado que tranquilamente me regocijaba con su vaivén. No podía dejar de pensar en ti, en tus historias. Así descubrí que tú fuiste mi sirena, yo el navegante de mares de dudas y sin importarme el no saber nadar...

Salté.

Porqué prometiste que nunca me soltarías.

Y allí, mientras el agua helada me cubría lentamente, divisé la luna con ese hermoso tono rojizo del que tanto me hablaste. Nuevamente me sentí completo y feliz, mi último capítulo, el estribillo de una canción triste que entonan con amor las sirenas nadando junto a mí.

Ya os imaginareis el final: El que esta ahogado no se puede desahogar.

Con lágrimas y gritos que nadie puede escuchar...

Solo, en el fondo del mar.



Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)

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