Microrelato: Labios Rojos

-Déjate seducir por la oscuridad, te prometo que tan solo será por esta noche.-

Asi dio inicio este capítulo y se muy bien, no existe amor entre tú y yo.

Puede que nunca exista, podríamos engañarnos y pensar que esto es el inicio de una bonita relación en la que un día nos mirarán por la calle exclamando: "Que bonita pareja hacen, se ven tan bien juntos".

Pero eso no va conmigo, ni contigo.

Expresamente hablamos de ello hace tiempo, cuando aceptaste ser el paño de mis lágrimas. No me ofrecías nada más allá de cenar algún jueves y salir los domingos a donde yo quisiera, fingir que me querías, que eras el caballero de esta historia.

Pero no eres más que el confidente silencioso, amante de las letras que capturas sin prisa, en esa vieja máquina de escribir y la mejor compañía de mis noches frías.

Esto empezó como una Infidelidad al recuerdo del ultimo estafador que dejo en banca rota mi corazón, ha terminado como el bálsamo milagroso que alivia mis penas.

Me diste la seguridad y ánimo que me faltaban, segura de mí misma repare mi corazón, con ayuda de tus dotes de alfarero.

Descubrí que tus historias claman por frases construidas palabra por palabra y marinadas en vino, que dejas a las notas de tu pasado definir a los orgasmos como el maquillaje perfecto para las cicatrices.

Que en el albor de lunes, antes de levantarte de la cama... Sueles escribir en la primer página del pequeño block colocado sobre la mesilla de noche.

"No es amor.... Pero anestesia el dolor."

Es tu extraña forma de decirme que me quieres, a tu manera, claro... Pero sé que me quieres y yo a ti.

Por eso siempre te beso en la mejilla después de pintarme mis labios de rojo, justo cuando llegas del trabajo y antes de cenar. Es mi forma de derretir la escarcha que te envuelve y alejar el frio de tu invierno perpetuo, casi eterno.


Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)

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