Microrelato: La Chica de los Ojos Descafeinados

Aquí me tenéis, hablando nuevamente del amor, pero esta vez, desde un punto más personal. Un punto extrañamente necesario para desahogar este día, este momento infinito.

Dicen que no hay nada más complicado que enamorarse de alguien que escribe, pues suele ser una persona, chico o chica que expresa más escribiendo que en una charla. Pues precisamente es eso de lo que les hablare hoy, de la persona más importante, loca y única de mi mundo. Ella tenía palabras que me dejaban absorto, sus poemas eran únicos y aceleraban mi corazón hasta el punto de casi detenerlo.

Cuando me leía alguna de sus historias, las tardes eran eternas, las noches a su lado eran mágicas, me enseñó a bailar con las hadas, me enseñó a hablar con la luna, me enseñó a dibujar estrellas en el cielo de su mirada. Me perdí muchas veces en sus ojos café de una tonalidad descafeinada, me enseño la música correcta para cada momento, canciones para los días de lluvia, letras para el frío de mi invierno y poemas para mi otoño.

Me compartió sus sueños más íntimos, sus miedos más profundos, sus ideas más locas. Y soñamos con viajar, con tomar un avión, salir a carretera, caminar por montaña e inclusive nadar en el mar por mañana.

Muchos saben lo de corazones en la arena de la playa, pero no ella. Ella prefería mirar las estrellas, sabia de astronomía de lunares, de alquimia de besos y sobre el sexo de las flores. 
Sus Palabras, Sus Pensamientos, Sus Locuras Eran las de Una Chica Única...

Y la deje ir.

Ahora me doy cuenta que fue un error, que ella fue, es y será siempre el amor de mi vida. Ella, la chica única que se convirtió en Musa, era una ninfa, era una diosa, una rosa.

Ella era París Y Helado de Vainilla.

Pd. Si alguno la conoce, se ha enamorado de ella y ella también es el amor de su vida. Le pido que la cuidé, que la amé y le de lo que un humilde escritor no pudo.

"El tiempo necesario a su lado, para curarle un corazón roto."


Ella fue mi todo, yo la perdí por miedo al infinito de un "Para Siempre" en un segundo.

Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)

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