Microrelato: Over History
Vale que si, que cambiamos con el tiempo y no importa si es para bien o para mal. El punto es no alejar a quienes te quieren y apoyan, y esto ojalá alguien me lo hubieran dicho hace 3 años.
Tal Vez... Cambié para mal..
Tal Vez... Para bien.
Tal vez... Este Siempre Fue Mi Destino.
Y me encuentro aqui escribiendo una carta que nunca leerás, hablando de vidas que se separan para nunca regresar. Vidas que alguna ocasión estuvieron unidas en una sola, pero ahora estan separadas.
Y me encuentro aqui escribiendo una carta que nunca leerás, hablando de vidas que se separan para nunca regresar. Vidas que alguna ocasión estuvieron unidas en una sola, pero ahora estan separadas.
Tal Vez... Nunca fué aquello que queriamos creer, siempre lo hablamos. La cosa nunca fué de un cuento de hadas.
Tal Vez... Sería mejor olvidarnos de aquellas promesas, pues cualquier intento de cumplirlas nunca funcionaría y terminariamos con tantos pedazos, nunca fuímos buenos con los puzzles.
Nunca volvamos a decir "Tal Vez...", asumámos que lo nuestro termino y sigamos adelante, después de todo ni tú, ni yo somos tan compatibles y ambos decidimos no formar parte de las metas, sueños y proyectos del otro.
Yo nunca te robaria el tiempo que ocupas en tu arte, esos cuadros que pintas son abstractos para mi, como para tí son vacios mis escritos. Solo digo que encontrarás a alguién más, pero por favor que no sea en la misma cafetería donde nos conocimos, sobre aquello que sueles decir sobre haber cogido mi vida y hacerla un avión de papel que voló por la ventana, no te preocupes.
Fué solo una página de ella y ahora comenzé a escribir una nueva, ahora me doy cuenta de que nunca supe realmente quién eras, no te dediqué el tiempo suficiente. Amé tu libertad, nunca quise atarte a mis miedos, seguramente no recordemos aquello que compartimos, solia escribirte y tú retratarme en tus bocetos.
Nunca dejaré de escribir y tú nunca dejes de pintar, se que nos llegamos a sentir al borde de un rompeolas al que amenazaba un inminente maremoto. Que nos costo entender aquello de volar sin alas, con el vertigo a poner los pies en la tierra, tu actuas como una niña pequeña intentando no darle tanta importancia a los problemas y yo intento resolverlos con la determinación de un veterano cansado de tantas batallas contra el sentido común.
No intentemos eso de ser amigos, pues fuimos mas que eso. Nos desnudamos en alma y corazón, hablamos de nuestros miedos en reservas y cenamos pizza los sábados, teniamos confianza pero se desvanecio con nuestro distanciamiento. Asi que olvidemonos de las formalidades y las felicitaciones navideñas casi obligatorias, no hablemos, finjamos que somos desconocimos a partir del momento en que tus maletas esten en el coche.
Yo nunca te robaria el tiempo que ocupas en tu arte, esos cuadros que pintas son abstractos para mi, como para tí son vacios mis escritos. Solo digo que encontrarás a alguién más, pero por favor que no sea en la misma cafetería donde nos conocimos, sobre aquello que sueles decir sobre haber cogido mi vida y hacerla un avión de papel que voló por la ventana, no te preocupes.
Fué solo una página de ella y ahora comenzé a escribir una nueva, ahora me doy cuenta de que nunca supe realmente quién eras, no te dediqué el tiempo suficiente. Amé tu libertad, nunca quise atarte a mis miedos, seguramente no recordemos aquello que compartimos, solia escribirte y tú retratarme en tus bocetos.
Nunca dejaré de escribir y tú nunca dejes de pintar, se que nos llegamos a sentir al borde de un rompeolas al que amenazaba un inminente maremoto. Que nos costo entender aquello de volar sin alas, con el vertigo a poner los pies en la tierra, tu actuas como una niña pequeña intentando no darle tanta importancia a los problemas y yo intento resolverlos con la determinación de un veterano cansado de tantas batallas contra el sentido común.
No intentemos eso de ser amigos, pues fuimos mas que eso. Nos desnudamos en alma y corazón, hablamos de nuestros miedos en reservas y cenamos pizza los sábados, teniamos confianza pero se desvanecio con nuestro distanciamiento. Asi que olvidemonos de las formalidades y las felicitaciones navideñas casi obligatorias, no hablemos, finjamos que somos desconocimos a partir del momento en que tus maletas esten en el coche.
Despidamonos con un simple -Adiós.- y dejemos que los "Te Quiero" se congelen con la brisa del invierno.
Autor: Zoé Z. Márquez Martínez
(Un Gato Negro Escritor)

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